Héctor De Jesús-Cortés soñaba con convertirse en un destacado jugador de béisbol. Desde su adolescencia, el deporte ocupaba un lugar importante en su vida.
Sin embargo, una lesión cambió el rumbo de sus planes y lo llevó a descubrir una nueva pasión. Una experiencia personal relacionada con la salud de un familiar despertó en él una inquietud que marcaría su futuro. Desde la escuela superior comenzó a interesarse por los compuestos presentes en las plantas y sus posibles beneficios para la salud. Esa curiosidad lo llevó a los laboratorios de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto de Bayamón, donde comenzó a investigar. Su participación en la feria científica y el premio que obtuvo ese año representaron un momento decisivo: la ciencia se convirtió en su nuevo norte.
Su formación académica continuó en la Universidad de Puerto Rico, donde completó un bachillerato en Ciencias, con concentración en Biología Molecular y Celular. Durante esta etapa participó en el programa Minority Access for Research Careers (MARC) del Instituto Nacional de la Salud (NIH por sus siglas en inglés), que contribuyó a su desarrollo como investigador bajo la mentoría del neurocientífico Dr. Irving Vega. Posteriormente, realizó una experiencia de investigación de verano en Mayo Clinic, en Minnesota, donde estudió los efectos del cisplatino, un medicamento utilizado en tratamientos contra el cáncer, sobre las células cerebrales. Estas experiencias lo llevaron a descubrir su interés por la neurociencia.
Más adelante, completó un doctorado en Neurociencia en UT Southwestern Medical Center, en Texas. Allí investigó una molécula con potencial neuroprotector, para enfermedades como el Parkinson, y alcanzó un importante logro académico al graduarse en el primer lugar de su promoción. Su formación continuó en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde realizó su entrenamiento postdoctoral en el Picower Institute for Learning and Memory y el Departamento de Brain and Cognitive Sciences bajo la mentoria del destacado profesor y empresario Dr. Mark F. Bear. Su investigación se enfocó en comprender la comunicación entre las células cerebrales y los mecanismos relacionados con la memoria, la función cerebral y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson.
Durante su etapa en MIT también se destacó por su liderazgo y compromiso con la comunidad científica. Se convirtió en el primer latino en presidir la Asociación Postdoctoral de la institución y recibió el MIT School of Science Infinite Expansion Award en 2022, por sus contribuciones a la investigación, la divulgación científica, la educación, la mentoría y la comunidad.
Conectar el conocimiento global con el talento local
Su trayectoria lo llevó fuera de Puerto Rico para conocer cómo se desarrolla la investigación e innovación en algunos de los principales centros académicos de Estados Unidos. Estas experiencias ampliaron su perspectiva sobre los modelos de investigación, las colaboraciones y los recursos, financieros y humanos, necesarios para impulsar el conocimiento científico.
Sin embargo, prepararse fuera de la Isla nunca significó desconectarse de ella. Regresar y aportar al desarrollo científico local siempre ha sido parte de su norte. Su compromiso se refleja en la co-creación de iniciativas dirigidas a acercar y brindar recursos a jóvenes puertorriqueños y latinos a la ciencia y la inteligencia
Más que traer consigo una experiencia internacional, Héctor busca ser un puente entre el conocimiento, las herramientas y los recursos disponibles fuera de Puerto Rico y el talento científico que existe en la Isla. Su propósito es facilitar conexiones, abrir oportunidades y contribuir a que más investigadores y estudiantes puedan desarrollar sus proyectos, establecer internacionales y transformar sus ideas en soluciones con impacto autosustentable.
Un nuevo capítulo: conectar recursos con oportunidades
Esa visión encuentra ahora un nuevo espacio en el Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico, donde se integra como director de Desarrollo de Recursos. Desde este nuevo rol, trabajará en la diversificación de fuentes de financiamiento y el desarrollo de alianzas estratégicas para fortalecer iniciativas de investigación, empresarismo, salud pública y manejo de talento.
Su llegada reúne experiencias que han definido su trayectoria: la investigación científica, la formación académica, la mentoría y la capacidad de conectar personas y oportunidades. Su propósito es contribuir a que quienes hacen ciencia en Puerto Rico tengan acceso a más recursos y herramientas para desarrollar sus ideas y generar impacto.
Porque, aunque su camino lo llevó del terreno de juego al laboratorio y de Puerto Rico a importantes centros de investigación, su propósito mantiene una dirección clara: ayudar a que la ciencia y la investigación que se desarrolla en Puerto Rico tenga más oportunidades para crecer, generar impacto y trascender fronteras.





























