Por Andrea Alemañy, coordinadora de Outreach y Comunicaciones, Fase1
La doctora Daniella Olan nació y creció en New Jersey, pero Puerto Rico siempre estuvo cerca. Su familia venía de Jayuya y Ponce y, aunque ella nació en la diáspora, cada verano su mamá la enviaba a la isla para pasar tiempo con su abuela, sus tías y sus primos en el campo. Fue entre caballos y four tracks que comenzó a conectar con la naturaleza de Puerto Rico.
Luego de graduarse como doctora en Farmacia, Daniella trabajó en una consultoría corporativa, asesorando a CEOs de compañías Fortune 100 sobre medicina moderna. El trabajo era prestigioso, pero algo faltaba.
"Cada vez que tenía oportunidad de tener vacaciones, me iba a Puerto Rico. Y cada vez que estaba por allá, mi alma se sentía en casa y me sentía yo misma", cuenta Daniella, quien ahora forma parte de Fase1 Intensive, Gen. 5.
En 2022 compró una casa en Lajas pensando que sería su casa de vacaciones. Ese mismo año llegó el huracán Fiona.
Daniella voló rápidamente a la isla. Hizo trabajo voluntario y ayudó a su comunidad en la reconstrucción del área. Estando allí, decidió quedarse.
"Voy a intentar quedarme a ver qué pasa", recuerda haber pensado.
Mientras buscaba cómo se vería este nuevo capítulo de su vida, comenzó a pasar tiempo en un coworking en Mayagüez. Allí la conectaron con María Benedetti, herbolaria, investigadora y educadora etnobotánica.
Daniella le pidió a Benedetti que la dejara participar en uno de sus próximos talleres, aunque ya estaba lleno. Benedetti hizo una excepción y la dejó entrar.
"Rápidamente conocí a tantas personas que me ayudaron a aprender más de Puerto Rico, a aprender más de las plantas y sobre ellas."
Benedetti se convirtió en su mentora y le enseñó no solo a trabajar con la tierra, sino también a honrar el conocimiento ancestral que las plantas cargan.
Fue ahí donde sus dos mundos comenzaron a encontrarse. Su formación en farmacología y esta nueva sabiduría sobre las plantas no competían entre sí: se complementaban.
"Por mi experiencia en farmacia, yo quiero saber cómo pasan las cosas químicamente", explica Daniella. Si su abuela le decía que el limoncillo ayudaba con la digestión, ella quería saber qué compuesto químico de la planta lo hacía posible.
"Yo quiero saber qué componente de esas plantas ayuda con los síntomas. Todas mis fórmulas están basadas en la sabiduría ancestral, pero también en la literatura científica."
Con esa visión nace Petra Aroma, una marca nombrada en honor a su abuela paterna, Petra, quien practicaba la medicina de las plantas en Ponce en una época en la que este conocimiento era altamente juzgado.
"Pensaban que estaba haciendo brujería, pero ahora sé que estaba haciendo algo importante. Con esta marca honro su memoria", cuenta Daniella.
Petra Aroma comenzó con talleres en el Viejo San Juan, donde turistas aprendían a crear sus propios aceites. A través de esos encuentros, Daniella comenzó a escuchar, experimentar y formular sus propias líneas. Pero también entendió que, para crecer, necesitaba llegar a clientes recurrentes.
En octubre de 2026, Petra Aroma llega a Walmart Puerto Rico.
"Walmart es un logro bastante grande y hermoso porque ahora mismo no hay suficientes productos locales naturales", dice Daniella.
Pero para ella, estos aceites representan mucho más que un logro comercial.
Representan una manera de traer el conocimiento ancestral al presente y hacerlo visible. De demostrar que la biociencia no vive solamente en los laboratorios. También vive en la tierra de Puerto Rico, en las plantas que crecen aquí y en las manos de quienes han aprendido a honrar tanto la farmacología moderna como la sabiduría de sus abuelas.
"No creo que hubiese podido hacer mi propio negocio si me hubiese quedado en New Jersey", dice.
Y quizás ahí está la esencia de Petra Aroma.
Porque ser boricua, para Daniella, es orgullo. Es comunidad. Es naturaleza.
Petra Aroma es una manera de llevar todo eso consigo.






