Por Sarai Domínguez Vázquez
Miembro del Equipo de Respuesta a Incidentes- PRSRT
Una emergencia puede ocurrir en cualquier momento y los primeros minutos pueden ser determinantes. Por eso, estar preparados no debe ser una reacción ante un desastre, sino parte de nuestra cultura en salud y seguridad ambiental. Para las organizaciones, significa capacitar a sus equipos, establecer protocolos claros y crear espacios donde las personas sepan cómo actuar y apoyar a otros durante la respuesta y recuperación de la emergencia.
Desde el Equipo de Respuesta a Incidentes y Emergencias del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico, entendemos la preparación como una responsabilidad compartida entre individuos, organizaciones y comunidades.
Una de las herramientas para fortalecer estas capacidades es la certificación del Programa de Equipos Comunitarios de Respuesta a Emergencias (CERT), ofrecida por el Negociado para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD) de Puerto Rico. La capacitación permite desarrollar conocimientos prácticos para responder ante diferentes situaciones mientras llega la ayuda profesional. Recientemente nuestra organización ofreció esta certificación a su personal, para el 4 al 6 de agosto de 2026. Algunas de las experiencias del equipo.
Para Ednalise Santiago Cartagena, científica investigadora principal del Instituto de Investigación y participante de la certificación CERT, la experiencia permitió llevar el aprendizaje de la teoría a escenarios prácticos.
“Este taller fue diferente a otras capacitaciones porque trascendió la teoría y nos permitió enfrentarnos a escenarios que simulaban situaciones reales de emergencia.”
Durante el entrenamiento, los participantes realizaron ejercicios de extinción de incendios, búsqueda y rescate, atención a personas heridas y establecimiento de un área médica, además de practicar comunicación y coordinación bajo el Sistema de Comando de Incidentes.
Uno de los ejercicios que más impactó a Ednalise fue un simulacro de terremoto que incluyó búsqueda y rescate en un espacio confinado.
“Mantener la calma, comunicarse con el equipo y saber identificar prioridades puede realmente hacer la diferencia mientras llega la ayuda profesional.”
Estas destrezas requieren práctica. Por eso, las organizaciones tienen un papel fundamental en preparar a sus empleados, realizar simulacros, identificar riesgos y asegurarse de que sus equipos conozcan los procedimientos y recursos disponibles.
La capacitación también puede extenderse más allá del lugar de trabajo. Un equipo preparado puede convertirse en un recurso para sus compañeros, familias y comunidades, promoviendo una mayor conciencia sobre la prevención y la respuesta.
Así lo destaca Dra. Catherine A. Abreu Vargas, gerente de Salud de Seguridad, Ambiental (EHS):
“Invertir en la capacitación de nuestros empleados es también invertir en la seguridad de nuestras comunidades. Un equipo que conoce cómo actuar puede apoyar a sus compañeros, mitigar y controlar riesgos y contribuir a mantener espacios de trabajo más seguros mientras se activa la respuesta profesional.”
La preparación comienza también con acciones individuales: contar con un kit de’ emergencia, establecer un plan familiar, conocer las rutas de evacuación e identificar áreas vulnerables.
Para Puerto Rico, fortalecer esta cultura es esencial. Como isla, enfrentamos distintos riesgos que requieren comunidades capaces de organizarse y responder. La resiliencia se construye antes de la emergencia, mediante educación, planificación y práctica.
Estar preparados no significa vivir esperando un desastre. Significa contar con el conocimiento y las herramientas para responder cuando sea necesario. Mientras más personas estén capacitadas, mayor será nuestra capacidad para proteger vidas y construir comunidades más seguras y resilientes.





