En Carolina, la Tierra de Gigantes, una niña soñaba con escribir historias y diseñar vestidos. Años después, Natasha De León-Rodríguez terminaría contando otra historia: la de los microorganismos que ayudan a entender nuestro planeta. Hoy, esa curiosidad por comprender el mundo la ha llevado a convertirse en una de las científicas puertorriqueñas que trabaja para acercar la investigación a las comunidades y fortalecer el ecosistema científico del país.

Su camino comenzó en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, donde descubrió que la ciencia podía ir mucho más allá del laboratorio. Allí comprendió que estudiar microorganismos también significaba encontrar respuestas a problemas ambientales y mejorar la calidad de vida de las personas. Esa experiencia definiría el rumbo de su carrera.

“Mi mamá me enseñó a creer que podía llegar lejos y mi hermano me mostró el camino de la investigación. Hoy, como mujer en STEM, espero que mi historia inspire a otras niñas y jóvenes a descubrir que ellas también tienen un lugar en la ciencia.”

Dra. Natasha De León-Rodríguez

Con un doctorado en Biología, con especialización en Microbiología y Bioinformática del Georgia Institute of Technology, la Dra. De León-Rodríguez investigó la diversidad de microorganismos presentes en la atmósfera, incluyendo bacterias transportadas por las nubes y fenómenos como el polvo del Sahara y las tormentas tropicales. Sus investigaciones la llevaron a presentar sus hallazgos en conferencias científicas en Europa y Estados Unidos, mientras que sus estudios sobre microorganismos asociados a eventos atmosféricos despertaron el interés de medios de comunicación internacionales.

Uno de sus hallazgos más relevantes reveló que bacterias presentes en la atmósfera podrían influir en la formación de las nubes al actuar como núcleos para la creación de cristales de hielo, ampliando el conocimiento sobre la interacción entre los microorganismos y los procesos atmosféricos.

Además, su investigación sobre la diversidad microbiana en la laguna de Vieques impactada por actividades militares contribuyó a la descripción de una nueva familia bacteriana, Candidatus Biekeibacterium resiliens, ampliando el conocimiento sobre los microorganismos presentes en ecosistemas extremos.

Acceder al abstracto aquí.

Convencida de que la ciencia debe construirse junto a las personas, ha dedicado gran parte de su carrera a fortalecer la comunicación científica, la educación STEM y la colaboración entre investigadores, comunidades y organizaciones. Como profesora e investigadora de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, Recinto Metro, dirige el Laboratorio de Ecología Microbiana y Genómica, donde combina investigación, mentoría y formación de nuevas generaciones de científicos.

Su compromiso también la ha llevado a colaborar con organizaciones como la American Association for the Advancement of Science (AAAS) y a formar parte de la Junta de Directores de Casa Pueblo, promoviendo una ciencia más participativa, inclusiva y conectada con las necesidades de Puerto Rico. A lo largo de su trayectoria ha trabajado con comunidades rurales, organizaciones sin fines de lucro, agencias gubernamentales e instituciones internacionales para impulsar proyectos donde el conocimiento científico se convierta en una herramienta de transformación social.

Esa combinación de investigación, liderazgo y servicio es la que hoy aporta desde el Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico, donde dirige el programa de Research Grants. Desde esta posición impulsa iniciativas que fortalecen la capacidad investigativa del país, amplían las oportunidades de financiamiento y apoyan el desarrollo de la próxima generación de científicos.

La historia de la Dra. Natasha De León-Rodríguez demuestra que hacer ciencia también significa construir puentes: entre el laboratorio y la comunidad, entre el conocimiento y la acción para innovar por Puerto Rico.

Comparte:

Conocer la trayectoria de la Dra. Natasha De León-Rodríguez es recordar que la ciencia no solo transforma desde el laboratorio, sino también desde las comunidades, la educación y las oportunidades que crea para otros. Su historia refleja cómo el conocimiento, cuando se comparte y se pone al servicio del país, puede convertirse en un motor de innovación con impacto duradero.

Por: Gloria Saraí Domínguez Vázquez

Content Marketing Lead, DMC

TE RECOMENDAMOS