Blog Prevención de la Violencia

Autora: Gabriela Algarín Zayas, MPH

Gerente de Enlace Comunitario

Puerto Rico Public Health Tust (PRPHT)

 

Violencia: Un problema complejo de salud pública

En el 1996 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la violencia como un problema de salud pública. La definió como “el uso deliberado de la fuerza física o el poder ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”[1] Han pasado 24 años desde que se reconoció la violencia como un problema de salud pública y aun en Puerto Rico el estudio y abordaje de la violencia es uno policiaco, sin tomar en cuenta los determinantes sociales que la provocan y la perpetúan.

La Isla uno de los países más desiguales del mundo, con más del 45% de la población viviendo bajo niveles de pobreza.[2] Aunque la violencia es un fenómeno presente en todas las clases sociales, las investigaciones demuestran que los factores de riesgos más comunes son: nivel socioeconómico bajo, desigualdad económica y social, desempleo y poca educación[3].  La violencia es una de las primeras diez causas de muerte, sin embargo, no se percibe como un problema de salud pública prevenible[4]. En Puerto Rico la falta de datos es un factor de riesgo y resulta un reto trabajar en la prevención, porque no existe información confiable que nos ayude a establecer planes de trabajo para erradicar este problema de nuestra sociedad.

Los riesgos en la cuarentena

La cuarentena, aunque necesaria ante la pandemia del COVID-19, tendrá unos impactos en la salud pública no intencionados como: el aumento en el nivel de pobreza, problemas de alimentación, violencia entre otros. La Organización de Naciones Unidas (ONU), confirmó que las medidas de cuarentena han generado un aumento en la violencia de género y la pobreza en China, Italia y Francia[5]. Los medios de Puerto Rico reportan que desde que comenzó el distanciamiento social hace varios días en la Isla se han registrado más de 150 querellas por violencia doméstica. Asimismo, podemos inferir que pasará con los niños y niñas, ya que las escuelas son ambientes seguros para muchos y en estos días de distanciamiento físico hay una probabilidad de que los casos de maltrato infantil también aumenten.

La experiencia comunitaria

En el 2000, en un sector violento de Chicago, se comenzó un Proyecto titulado Cure Violence[6] cuya misión es reducir la violencia a nivel mundial utilizando métodos de control de enfermedades y cambios de comportamiento. En este proyecto piloto que se ha extendido a diferentes comunidades del mundo, utilizaron los pasos de la OMS para atender brotes en salud pública adaptados a la violencia como; detectar e interrumpir conflictos, prevenir contagios, identificando y tratando a las personas de mayor riesgo y cambiando las normas sociales. En el primer año hubo una reducción de un 67% en los homicidios. En el 2011 Taller Salud, organización de base comunitaria en Puerto Rico adaptó este programa en Loíza. El programa Acuerdos de Paz ha tratado el problema de la violencia con un enfoque salubrista, con prevención y campañas comunitarias. En el primer año del programa la violencia se redujo en más de un 50%. Tenemos que comenzar a cambiar el enfoque en Puerto Rico a uno de prevención y reducción de la violencia y tratarlo como lo que es, un problema complejo de salud pública.

Envíe sus comentarios a [email protected] .  Para más información: www.paralasaludpublica.org

El Fideicomiso de Salud Pública de Puerto Rico es un programa del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico

Importante:

Si tú o un conocido (a) está pasando por un ciclo de violencia doméstica o agresión sexual puedes comunicarte a la Oficina de la Procuraduría de las Mujeres (787) 722-2977 / (787) 721-7676. El 9-1-1 sigue siendo la línea primera para una situación de emergencia en Puerto Rico. Si es una situación donde se busca un referido o indagar sobre posibles servicios existe Coordinadora Paz para la Mujer, una coalición de organizaciones de servicios y albergues y el teléfono es el (787)-281-7579.  Si usted sospecha que hay un menor o un adulto mayor en una situación de riesgo llame al (787) 749-1333.

 

 

Violence Prevention Blog

Author: Gabriela Algarín Zayas, MPH

Gerente de Enlace Comunitario

Puerto Rico Public Health Tust (PRPHT)

Bachelor of Arts in Hispanic Studies & Juris Doctor of Law

 

Violence: a complex public health problem

In 1996 the World Health Organization (WHO) recognized violence as a public health problem. It defined it as “the deliberate use of physical force or power, whether threatened or actual, against oneself, another person or a group or community, that causes or has a high likelihood of causing injury, death, psychological harm, developmental disorders or deprivation.[1] Twenty-four years have passed since violence was recognized as a public health problem and in Puerto Rico the approach to violence is a police one, without taking into account the social determinants that provoke and perpetuate it.

The island is one of the most unequal countries in the world, with more than 45% of the population living in poverty[2].  Although violence is a phenomenon present in all social classes, research shows that the most common risk factors are low socio-economic level, economic and social inequality, unemployment and little education.[3]  Violence is one of the top ten causes of death, yet it is not perceived as a preventable public health problem.[4] In Puerto Rico, the lack of data is a risk factor and it is a challenge to work on prevention, because there is no reliable information to help us establish work plans to eradicate this problem from our society.

Risks in quarantine

The quarantine, although necessary in the face of the COVID-19 pandemic, will have unintended public health impacts such as: increased poverty, food problems, violence, among others. The United Nations (UN) confirmed that quarantine measures have led to an increase in gender-based violence and poverty in China, Italy and France.[5] The Puerto Rico media reports that since the social distancing began several days ago on the island, more than 150 complaints of domestic violence have been registered. We can also infer that it will happen to children, since schools are safe environments for many and in these days of physical distancing there is a probability that cases of child abuse will also increase.

The community experiences

In 2000, in a violent area of Chicago, a project called Cure Violence was started, whose mission is to reduce violence worldwide using methods of disease control and behavior change.[1] In this pilot project that has spread to different communities around the world, they used the steps of the WHO to address public health outbreaks adapted to violence such as; detecting and interrupting conflicts, preventing contagion, identifying and treating the people most at risk and changing social norms. In the first year there was a 67% reduction in homicides. In 2011 Taller Salud, a community-based organization in Puerto Rico adapted this program in Loíza. The Peace Accords program has addressed the problem of violence with a health approach, with prevention and community campaigns. In the first year of the program, violence was reduced by more than 50%. We must start changing the focus in Puerto Rico t