Blog Salud Mental

Autora: Wendy Matos-Negrón, PhD

Gerente de Telemedicina y Telesalud

Puerto Rico Public Health Tust (PRPHT)

 

Distanciamiento Físico, no es Aislamiento Social

Recuerdo cuando era chica, no tenía carro, ni viajaba, ni tenía teléfono; casi todo el tiempo me mantenía cerca de mi casa y vecindario. Había pocas oportunidades para salir, ir de compras y viajar lejos del hogar.  Durante mi niñez y juventud en los años sesenta, mi vida transcurría conversando y jugando con mis amigos en la calle o sentados todos en la acera frente a la casa hasta que nuestros padres nos llamaban, antes del toque de queda. En mi pueblo, tocaban una sirena que se escuchaba por doquier a las 9:00 de la noche y luego pasaba la patrulla de la policía para alentarnos a que entráramos a nuestras casas. Vivir era fácil, sin preocupaciones ni aburrimiento.

Con el tiempo supe lo que era tener libre movimiento y amanecerme leyendo o hablando con amigos.  El carro, la computadora y el celular se hicieron indispensables.  Salía de compras a calquier hora y en cualquier momento, viajaba y disfrutaba de la vida.  Incomunicarme era inconcebible, no poder moverme cuando deseara, era inimaginable.  Sin embargo, en los pasados tres años, los eventos de la naturaleza que han sucedido en Puerto Rico como los huracanes, terremotos y actualmente la pandemia mundial del Coronavirus COVID-19; han hecho replantearme mi forma de vivir y he tenido que asumir otro punto de vista, realizando que la vida es un regalo y nada está garantizado.

Hoy nos enfrentamos la enfermedad del COVID-19 que se originó en Wuhan en China; y de primera instancia podríamos pensar que es un lugar muy lejos, pero la misma se ha extendido afectando a muchas personas y comunidades, ciudades y países hasta casi arropar el mundo entero.  Los síntomas más comunes son dolor de garganta, tos seca y fiebre que afectan a las personas infectadas, aunque en algunos pacientes pueden manifestarse sin síntomas, de manera leve, moderada o severa.  Aunque el nivel de mortalidad es relativamente bajo, las personas de mayor edad y los pacientes con un sistema inmunológico comprometido, pueden desarrollar síntomas graves como neumonía y dificultad respiratoria que le puede causar la muerte. [1]

En estos momentos de dificultad general es inevitable sentirse ansioso ante la impotencia, desesperanza, aburrimiento, soledad, insomnio y coraje que nos produce la realidad de que es una situación que esta fuera de nuestro control.  No es fácil alinearse a esta nueva realidad, pero no debemos olvidar que como país hemos sido resilientes y hemos sobrevivido ante situaciones difíciles y en esta ocasión no será la excepción.  La mejor manera de enfrentar el Coronavirus es con una actitud responsable de prevención y educación, pero con tranquilidad. No debemos arriesgarnos para evitar contagiarnos o contagiara nuestros seres queridos.  Tal como lo hemos hecho en el pasado en los huracanes, las inundaciones y los terremotos debemos tener un plan de acción.  Mantén una rutina diaria, levántate temprano, planifica tu día, haz ejercicios de meditación y da gracias por lo que tienes y no tienes.[2] Luego ponte bonita y desayuna contigo o tu familia y llama a los tuyos.  Conéctate por las plataformas sociales, por teléfono, pero no olvides que este proceso es un distanciamiento físico no social. Cuando le pones un propósito a tu día lo pasas mejor.  Comparte tus emociones y cuenta lo que haces, ríete de los memes y compártelos para que otros se rían también. Si estás trabajando durante este proceso disfrútalo y si no, ponle amor a tu vida con cosas que te gustan hacer.

En estos es inevitable que suban los niveles de ansiedad[3]pero tenemos que hacer todo lo posible para mantener nuestra salud física y mental.  Somos dueños de nuestros pensamientos y acciones.  Toma acción para sentirte mejor, mantén distancia física sin alejarte de tus seres queridos, comunícate a diario contigo mismo y con los demás. Procura estar tranquilo(a), seguro(a), en control; protégete y protege los tuyos, evita exponerte al virus, prevén el contagio y detén la transmisión.  No hay duda de que vamos a salir más fuertes de esta situación.  Resistiremos igual que hemos hecho antes.  ¡Que viva la vida!

Envíe sus comentarios a [email protected] .  Para más información: www.paralasaludpublica.org

El Fideicomiso de Salud Pública de Puerto Rico es un programa del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico

Importante:

La Oficina de Calidad de la Administración de Servicios de Salud y Contra la Adicción (ASSMCA) evalúa, vigila y certifica que los servicios ofrecidos en las agencias y organizaciones públicas y privadas licenciadas por ASSMCA para la Prevención, Tratamiento y Rehabilitación de las personas con problemas de Salud Mental, trastornos adictivos o dependencia a sustancias, cumplan con los más altos estándares de calidad. Si sientes que necesitas ayuda accede a http://www.assmca.pr.gov/Pages/default.aspx o llama al 1-800-981-0023 disponibles 24/7.

Mental Health Blog

Author: Wendy Matos-Negrón, PhD

Telemedicine and Telehealth Manager

Puerto Rico Public Health Tust (PRPHT)

 

Physical Distance, Not Social Isolation 

I remember when I was a kid, I didn’t have a car, I didn’t travel, I didn’t have a phone; most of the time I stayed close to my house and neighborhood. There were few opportunities to go out, shop, and travel away from home.  During my childhood and youth in the 1960s, my life was spent talking and playing with my friends on the street or sitting on the sidewalk in front of the house until our parents called us before curfew. In my town, they would blow a siren that was heard everywhere at 9:00 at night and then the police patrol would come by to encourage us to go into our homes. Living was easy, without worry or boredom.

In time I knew what it was like to have free movement and to wake up reading or talking to friends.  The car, the computer and the cell phone became indispensable.  I would go shopping at any time and at any place, travel and enjoy life.  Being unable to communicate was unthinkable, not being able to move when I wanted to, was unimaginable.  However, in the past three years, the natural events that have happened in Puerto Rico such as hurricanes, earthquakes and currently the worldwide pandemic of the COVID-19 Coronavirus; have made me rethink my way of life and I have had to assume another point of view, realizing that life is a gift and nothing is guaranteed.

Today we are facing the COVID-19 disease that originated in Wuhan, China; and at first sight we might think it is a very faraway place, but it has spread affecting many people and communities, cities and countries until almost covering the whole world.  The most common symptoms are sore throat, dry cough and fever affect infected people, although in some patients they may be mild, severe or asymptomatic.  Although the mortality rate is relatively low, older people and patients with a compromised immune system may develop severe symptoms such as pneumonia and respiratory distress that can lead to death.  [1]

In these times of general difficulty, it is inevitable to feel anxious about the helplessness, hopelessness, boredom, loneliness, insomnia and anger that are produced by the reality that this is a situation that is beyond our control.  It is not easy to align oneself with this new reality, but we must not forget that as a country we have been resilient and have survived difficult situations and this time will not be the exception.  The best way to face the Coronavirus is with a responsible attitude of prevention and education, but with peace of mind. We must not take risks to avoid getting infected or our loved ones will get infected.  As we have done in the past in hurricanes, floods and earthquakes we must have a plan of action.  Keep a daily routine, get up early, plan your day, do meditation exercises and give thanks for what you have and don’t have.