A educar con ciencia y evidencia

La capacitación de maestros de ciencias sobre la alteración de patrones atmosféricos y su efecto en la salud humana representa un paso esperanzador, opina Marianyoly Ortiz.

enero 22, 2026

Puerto Rico enfrenta retos ambientales que impactan directamente la salud de su población. Las altas temperaturas, los polvos del Sahara, las variaciones en los patrones de lluvia y la calidad del aire inciden en el aumento de condiciones respiratorias, cardiovasculares y en la transmisión de enfermedades asociadas al ambiente. Frente a esta realidad, fortalecer la enseñanza de las ciencias en nuestras escuelas públicas mediante un currículo que conecte los patrones atmosféricos con la salud humana, fundamentado en evidencia científica, es una acción necesaria y estratégica desde la perspectiva de la salud pública.

La ciencia ha sido clara en demostrar que estos factores ambientales no afectan a todos por igual. Estudios realizados en Puerto Rico por investigadores de la Universidad de Puerto Rico han documentado una relación significativa entre episodios de calor intenso y un aumento en hospitalizaciones y mortalidad, particularmente entre adultos mayores, niños, pacientes de cáncer y personas con condiciones crónicas (Méndez-Lázaro et al., International Journal of Biometeorology). Estos datos locales subrayan la urgencia de que el conocimiento científico trascienda los espacios académicos y llegue a las aulas de nuestras escuelas.

Desde la salud pública, la educación es una de las herramientas más efectivas para la prevención. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que aumentar el conocimiento sobre los determinantes ambientales de la salud permite reducir riesgos y fortalecer la capacidad de las comunidades para proteger su bienestar. Enseñar estos temas desde edades tempranas ayuda a que los estudiantes comprendan cómo los cambios atmosféricos influyen en su salud y cómo pueden tomar decisiones informadas en su vida diaria e influenciar a su familia, vecinos y entorno llevando información valiosa y veraz.

En ese contexto, la capacitación de maestros de ciencias sobre la alteración de patrones atmosféricos y su efecto en la salud humana representa un paso concreto y esperanzador. Al fortalecer al magisterio con herramientas educativas basadas en evidencia y adaptadas a la realidad puertorriqueña, se multiplica el alcance de la información. Cada maestro capacitado se convierte en un recurso muy valioso para explicar, por ejemplo, cómo la exposición prolongada al calor puede agravar el asma, provocar deshidratación o aumentar el riesgo de golpes de calor, o cómo ciertos patrones de lluvia pueden favorecer enfermedades transmitidas por el agua.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) destacan que la educación y la comunicación del riesgo son componentes esenciales para reducir la incidencia de enfermedades relacionadas con factores ambientales. En ese sentido, integrar estos contenidos al currículo escolar no solo fortalece la enseñanza de las ciencias, sino que también apoya los objetivos de prevención del sistema de salud pública del país.

Ante este panorama nos sentimos optimistas pues se ha comenzado la colaboración entre el Departamento de Educación, la academia y el Instituto de Salud Pública de Puerto Rico para tomar acción en este asunto. Esta alianza permitirá desarrollar contenidos pertinentes, rigurosos y alineados con las necesidades reales del país. La National Research Council ha evidenciado que los estudiantes aprenden mejor cuando los conceptos científicos se conectan con problemas concretos de su comunidad, lo que aumenta el interés y la comprensión.

Invertir en este tipo de currículo es invertir en un futuro más saludable. Al llevar ciencia basada en evidencia a las aulas y apoyar a nuestros maestros con capacitación continua, Puerto Rico avanza hacia una educación que no solo informa, sino que protege. En medio de grandes retos, iniciativas como esta confirman que estamos dando pasos firmes para cuidar la salud de nuestra gente desde la educación.

Lee más aquí.

Acerca del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico

El Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico, tal como se describe en la Ley Pública 214, es una organización sin fines de lucro creada en 2004 para promover la participación y creación de empleos en la isla en la economía global del conocimiento mediante la promoción de la inversión y el financiamiento de la investigación y el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Al invertir en investigación y comercialización de tecnología, el Fideicomiso sirve como catalizador para la creación de empleos y la retención de residentes de la isla altamente calificados y, a menudo, bilingües. También es responsable de la política pública de Puerto Rico para ciencia, tecnología, investigación.