Moderar la conversación sobre mujeres en innovación y protección intelectual fue una experiencia profundamente enriquecedora. Escuchar a Suranganie Dharmawardhane Flanagan, Dr. Michelle Martinez-Montemayor, Idhaliz Flores, PhD, Beatriz Zayas, PhD MS y Dalice M. Pinero Cruz compartir sus trayectorias nos recuerda algo fundamental: en Puerto Rico existe un talento científico extraordinario que no solo está generando conocimiento, sino también transformándolo en soluciones con impacto real para la sociedad.
Cada una de las panelistas llegó a la innovación desde caminos distintos. Algunas desde el laboratorio académico, otras desde la transferencia de tecnología o el emprendimiento científico. Sin embargo, sus historias comparten una misma realidad: la innovación científica es un proceso complejo que requiere colaboración, perseverancia y una mentalidad abierta a aprender más allá de la investigación tradicional. Como mencioné durante la conversación, la innovación no ocurre en aislamiento; ocurre cuando conectamos ciencia, propiedad intelectual y emprendimiento para llevar el conocimiento a donde puede generar verdadero impacto.
La sesión también contó con un momento especialmente emotivo cuando Frances Santiago-Schwarz compartió su poema titulado Preciosa. A través de sus versos —que evocan la perseverancia, la pasión y la fuerza interior necesarias para seguir adelante aun frente a los desafíos— nos recordó que detrás de cada trayectoria científica también hay historias de resiliencia, propósito y determinación.
Fue particularmente significativo que todas las panelistas han sido apoyadas en distintos momentos por el Puerto Rico Science, Technology and Research Trust, ya sea a través de programas de financiamiento para la investigación, iniciativas de apoyo al emprendimiento científico o esfuerzos de transferencia de tecnología. Sus trayectorias reflejan cómo un ecosistema de innovación puede acompañar a investigadores e investigadoras desde las primeras etapas de descubrimiento hasta la creación de empresas y el desarrollo de nuevas tecnologías.
Las panelistas compartieron con gran honestidad los retos que enfrentaron al entrar en el mundo empresarial, los momentos de incertidumbre y las decisiones difíciles que acompañan la comercialización de una tecnología. Pero también resaltaron la importancia de rodearse de colaboradores que aporten perspectivas distintas —desde científicos y químicas medicinales hasta especialistas en desarrollo de negocios— para poder llevar una idea científica a su siguiente etapa.
Esa dimensión interdisciplinaria es precisamente la que fortalece los ecosistemas de innovación. Hoy la ciencia es cada vez más colaborativa, y Puerto Rico tiene la ventaja de contar con una comunidad científica dinámica que se apoya mutuamente. Durante la conversación surgió repetidamente la importancia de conectar talento, compartir conocimiento y abrir espacios para que nuevas ideas puedan desarrollarse.
Las ideas que se compartieron durante esta Spark Session nos recuerdan que la innovación no solo se construye con conocimiento, sino también con propósito, valentía y colaboración. Historias como las de estas investigadoras —y palabras como las del poema Preciosa— reflejan la determinación de quienes siguen avanzando aun cuando el camino presenta retos. En Puerto Rico existe el talento, la creatividad y la visión para transformar la ciencia en soluciones que impacten vidas. Nuestro compromiso es continuar fortaleciendo ese ecosistema para que más descubrimientos, más empresas científicas y más líderes puedan surgir desde nuestra isla.


