Mientras para algunas personas la interrupción dura horas o días, hay comunidades donde esta situación se extiende por meses o incluso años, y otras donde tener agua de forma constante nunca ha sido un hecho. No hablamos de un escenario hipotético; hablamos de una realidad que ya viven muchas personas en Puerto Rico.
Cuando falta el agua, el impacto va mucho más allá de no poder bañarnos o realizar las tareas del hogar. ¿Qué ocurre cuando en casa hay una persona enferma que necesita cuidados constantes? ¿Cuánta agua hace falta para limpiar, lavar ropa, mantener un espacio higiénico o atender a alguien encamado? En esos hogares, el agua es vital.
En pleno verano, esto cobra aún más importancia. Por eso, prepararnos también significa conocer cómo almacenar agua de manera segura. En el siguiente diagrama, compartimos recomendaciones sencillas para hacerlo correctamente y proteger la salud.
Recientemente, junto a AARP, el Instituto de Salud Pública de Puerto Rico colaboró en la campaña “El sol está que pica: protégete del calor”. Y al hablar de acciones tan básicas como hidratarnos y protegernos del calor, surgió una pregunta esencial: ¿qué significa cuidar nuestra salud cuando no tenemos garantizado el acceso al agua?
Prepararnos es sinónimo de identificar nuestras necesidades, tener un plan y pensar en quienes necesitan más apoyo. También significa saber con quién podemos contar y cómo organizarnos en comunidad.
Estar preparados no es asumir que la falta de agua es normal. Es contar con las herramientas, el plan y la red de apoyo para proteger nuestra salud y cuidar a quienes más lo necesitan.
Prepararnos también significa conocer cómo almacenar agua de manera seguraprepararnos también significa conocer cómo almacenar agua de manera segura.
Prepararnos también significa conocer cómo almacenar agua de manera seguraprepararnos también significa conocer cómo almacenar agua de manera segura.
Por: Melanie Rodríguez Rivera
Project Manager
Instituto de Salud Pública de Puerto Rico


