¿Qué tiene que ver la salud pública con emprender? Mucho más de lo que parece. 

En Puerto Rico, hablar de emprendimiento suele asociarse con innovación, creación de empleos y desarrollo económico. Pero detrás de cada emprendedor existen condiciones que pueden facilitar o limitar su capacidad para iniciar y sostener un negocio: ingresos, educación, vivienda, alimentación, transportación, acceso a servicios de salud y redes de apoyo. 

Estos factores forman parte de lo que se conoce como determinantes sociales de la salud: las condiciones en las que las personas nacen crecen, viven, trabajan y envejecen y que influyen directamente en su bienestar. 

Desde esta perspectiva trabaja el Puerto Rico Public Health Institute (PRPHI), establecido en 2019 como programa del Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico. El Instituto promueve prácticas de salud pública informadas por evidencia y desarrolla iniciativas dirigidas a comprender y atender las condiciones que afectan la salud de las comunidades. Entre sus áreas de trabajo se encuentran la salud mental, las enfermedades crónicas, la salud rural, la salud digital y la preparación ante emergencias. 

Emprender no comienza con una idea: comienza con las condiciones para hacerlo. 

El panorama de salud de Puerto Rico evidencia la dimensión del reto. Según el Departamento de Salud, en 2024 el 52% de los adultos reportó tener al menos una enfermedad crónica. La prevalencia fue mayor entre personas con menores ingresos y menor nivel educativo. El Departamento también identifica condiciones como la inseguridad alimentaria, las dificultades para pagar las facturas, la falta de transportación confiable y el poco apoyo social como factores relacionados con una mayor prevalencia de enfermedades crónicas. 

Estos mismos factores pueden determinar quién tiene la oportunidad de emprender y en qué condiciones lo hace. 

Los datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico 2025 muestran que aproximadamente uno de cada seis adultos estaba iniciando o manejando un negocio nuevo. Sin embargo, siete de cada diez nuevos emprendedores señalaron como motivación principal ganarse la vida porque los empleos son escasos. 

El dato plantea una realidad que merece atención: no todo emprendimiento nace desde una posición de oportunidad; en algunos casos surge desde la necesidad económica. 

“Otro de los hallazgos importantes está relacionado con la participación de las mujeres. Aunque el interés y la intención de emprender entre las mujeres alcanzó un competitivo 27.2%, la cifra de quienes logran concretar sus negocios es menor, con una tasa de actividad emprendedora de 13.9%, comparada con el 17.5% de los hombres. Además, el miedo al fracaso continúa siendo una barrera importante. El 43.2% de las personas encuestadas indicó que ese temor les impediría comenzar un negocio, una cifra que prácticamente no ha cambiado desde 2020.” 

 Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Puerto Rico 2025

Esta realidad también se refleja en el trabajo de Colmena66, organización que documenta y analiza las experiencias, necesidades y retos de la comunidad empresarial puertorriqueña. Sus reportes han identificado categorías de retos relacionadas con el acceso a financiamiento, ingresos personales, salud física y mental, preparación ante emergencias, mentoría, ventas y mercadeo, entre otras. 

Más que estadísticas aisladas, estas categorías muestran una realidad: la salud y la estabilidad del emprendedor son componentes de la resiliencia de su empresa. 

Un emprendedor que enfrenta inseguridad económica, problemas de salud, falta de acceso a servicios o ausencia de redes de apoyo no comienza desde la misma línea de partida que quien cuenta con estabilidad financiera, vivienda segura, cobertura de salud y recursos para enfrentar una crisis. 

Pero la relación también funciona en sentido contrario. 

El emprendimiento puede convertirse en una herramienta para transformar determinantes sociales. Una empresa puede crear empleos y fortalecer los ingresos de una familia; una startup puede desarrollar soluciones para ampliar el acceso a servicios de salud; otros negocios pueden atender necesidades relacionadas con alimentación, vivienda, movilidad, envejecimiento o bienestar. 

Por eso, medir el éxito del ecosistema empresarial no debería limitarse a contar empresas creadas, empleos o capital levantado. También debemos preguntarnos quiénes están emprendiendo, en qué condiciones lo hacen, cómo protegemos la salud de quienes emprenden y qué problemas sociales están ayudando a resolver. 

Para conocer con mayor profundidad las experiencias, necesidades y retos que enfrenta nuestra comunidad empresarial, el Reporte del Estado de la Comunidad Empresarial 2026 de Colmena66 ofrece una mirada más amplia al ecosistema y sus protagonistas. 

La conversación sobre emprendimiento en Puerto Rico debe incorporar una mirada a la salud pública. Porque fortalecer el ecosistema empresarial también significa fortalecer las condiciones que permiten a las personas vivir, trabajar y emprender saludablemente. 

Una economía emprendedora verdaderamente resiliente no solo crea empresas. Crea condiciones para que las personas y las comunidades puedan prosperar. 

El emprendimiento puede convertirse en una herramienta para transformar determinantes sociales. Una empresa puede crear empleos y fortalecer los ingresos de una familia.

Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico

Por Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico.

Instituto de Salud Pública de Puerto Rico

Por Instituto de Salud Pública de Puerto Rico.