
La ciencia está más cerca de lo que imaginas
El café es solo un ejemplo de cómo las biociencias nos ayudan a comprender la vida. Están presentes en la investigación de enfermedades, el desarrollo de tratamientos, el estudio de microorganismos y la creación de soluciones para mejorar nuestra calidad de vida. En Puerto Rico, la investigación y el desarrollo en biociencias generan oportunidades para formar talento, impulsar la innovación y responder a las necesidades de nuestra gente.
Este Mes de las Biociencias, te invitamos a mirar tu entorno con curiosidad y descubrir la ciencia que acompaña tus actividades cotidianas. La próxima vez que tomes café, recuerda que detrás de cada sorbo hay biología, química e investigación. ¿Te animas a descubrir cuánta ciencia hay en tu día a día?
Acompaña a Lorraine D. Rodriguez-Rivera, PhD, y Kamille Morales Lebrón en un recorrido que comienza pidiendo un café y termina descubriendo la ciencia que hay detrás de algo tan cotidiano. ¡Dale play y descubre el recorrido de la taza al laboratorio! Ver video: https://www.youtube.com/shorts/5IhQWxsm6Ds
Hay quienes no pueden comenzar su mañana sin una taza de café. Su aroma, su sabor y esa sensación de estar listos para comenzar el día forman parte de la rutina de muchas personas en Puerto Rico. Pero ¿alguna vez te has preguntado cuánta ciencia hay detrás de esa taza?

Las biociencias están mucho más cerca de lo que imaginamos. No se limitan a los laboratorios: también están presentes en los alimentos que consumimos, nuestros sentidos y los procesos que permiten que nuestro cuerpo funcione.
Todo comienza con una semilla
El café proviene de la semilla de un fruto conocido como cereza de café. Las dos especies principales son Arábica (Coffea arabica) y Robusta (Coffea canephora).
La genética de la planta, las condiciones del suelo, la temperatura, la lluvia y los microorganismos que interactúan con ella pueden influir en las características del café. Antes de llegar a nuestra taza, cada grano tiene una historia biológica.
Los microorganismos también aportan sabor
Después de cosecharse, las cerezas de café pueden pasar por procesos de fermentación. Durante este proceso, microorganismos como las levaduras y las bacterias transforman azúcares y otros compuestos del fruto, contribuyendo al desarrollo de sustancias que influyen en su aroma y sabor. Así, organismos diminutos que no podemos ver a simple vista pueden marcar una diferencia en una de nuestras bebidas favoritas.

¿Por qué el café huele diferente de lo que sabe?
Cuando preparamos café, el calor favorece la liberación de moléculas volátiles que llegan a nuestra nariz. Allí interactúan con los receptores olfativos, que envían señales al cerebro. El gusto y el olfato trabajan juntos para construir nuestra percepción del sabor. Por eso, disfrutar de una taza de café también implica una compleja interacción entre la química, nuestros sentidos y el sistema nervioso.
La cafeína y nuestro cerebro
¿Por qué el café nos ayuda a sentirnos más despiertos? La respuesta está, en parte, en la cafeína, un compuesto que la planta produce naturalmente.
En el cerebro, la cafeína bloquea temporalmente los receptores de adenosina, una sustancia relacionada con la sensación de sueño y cansancio. Esto puede disminuir temporalmente la percepción de somnolencia.
En otras palabras, la cafeína no añade energía al cuerpo como la gasolina a un automóvil: interfiere temporalmente con una de las señales que contribuyen a que sintamos cansancio.
