Por: Abel Baerga, Ph.D, Director del Centro de Biodiversidad Tropical

La biodiversidad es mucho más que una riqueza natural. Es también una fuente de conocimiento, descubrimiento e innovación. En Puerto Rico, estudiar la biodiversidad implica comprender los ecosistemas que nos rodean, identificar las especies que los habitan y explorar procesos biológicos que todavía no conocemos del todo.

Cada organismo, por pequeño o desconocido que parezca, puede ofrecer información valiosa sobre cómo funciona la naturaleza y sobre posibles soluciones a desafíos en áreas como la salud, la agricultura y la biotecnología. Por eso, investigar la biodiversidad no solo amplía nuestro conocimiento científico, sino que también fortalece nuestra capacidad para protegerla y aprovechar responsablemente su potencial.

En esa intersección entre ciencia y conservación se inserta el trabajo del Centro de Biodiversidad Tropical del Puerto Rico Science, Technology and Research Trust. A través de colaboraciones con universidades e investigadores, el centro impulsa estudios dirigidos a comprender mejor las especies, los hábitats y las interacciones biológicas que forman parte de nuestros ecosistemas tropicales.

Entre esos esfuerzos se encuentra la investigación de la doctora Iliana Rodríguez, de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, sobre plantas medicinales utilizadas tradicionalmente en la isla. Su trabajo explora los compuestos químicos presentes en estas especies y su posible relación con propiedades biológicas de interés para la salud humana.

Asimismo, en colaboración con el científico Timothy J. Colston, de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, se desarrollan investigaciones sobre la microbiota asociada a la boa puertorriqueña, una especie emblemática de nuestra fauna. El Dr. Colston, cuyo trabajo se enfoca en biodiversidad y evolución de reptiles, utiliza herramientas moleculares para entender cómo las especies interactúan con su entorno. Este estudio busca comprender cómo ciertos microorganismos pueden contribuir a sus mecanismos naturales de defensa, ampliando nuestro conocimiento sobre la salud y adaptación de estas especies.

Este tipo de investigación demuestra que conservar la biodiversidad también significa abrir la puerta al descubrimiento científico. Durante la última década, el Trust ha fortalecido las capacidades necesarias para apoyar este trabajo, promoviendo colaboraciones, infraestructura y acceso a tecnologías que permiten estudiar con mayor profundidad nuestro patrimonio natural.

Invertir en la biodiversidad es invertir en ciencia, en talento y en futuro. Porque comprender la naturaleza es una de las formas más poderosas de protegerla.

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